Crónica de crisis

 Lo que presento a continuación fue escrito hace algunos años, simplemente un detonante de ansiedad y su resolución.

En el extraño camino que es el formarse como historietista indie, me encontraba aprendiendo técnicas narrativas a la par de escribir mi tesis de licenciatura acerca de la narrativa gráfica cuando esta extraña presencia comenzó a acosarme, aquella que los angloparlantes llaman overthinking. Yo lo llamo, simplemente, ansiedad.

Viendo que las técnicas para escribir el guión de un cómic son tan similares a las de la narrativa literaria, me doy cuenta de un punto importante que puede resaltar mi tesis central, ¡Los cómics se pueden analizar desde las teorías literarias! Entonces procedo a escribir sobre esta similitud en la tesis. Preocupándome por la redacción, esta sombra comienza su conquista. ¿Cómo explico esta similitud? El perfil de mi alma máter no es el de creación sino el de docencia y análisis. Entonces ¿debo agregar un párrafo que hable sobre las técnicas creativas? Pensándolo bien, ¿Por qué en los 5 años de carrera no aprendí nada sobre creación literaria? ¿Qué clase de literato sería si no las estuviera investigando ahora? ¿A caso tuvo sentido haber estudiado todo esto? Bueno, al menos aprendí a analizar las obras, pero… ¿Por qué querría analizarlas? ¿Hay alguien, además de los snobs y pedantes profesionales, a quien le sirva leer esto? Elevo la apuesta, ¿cuál es la importancia real de las artes? Es cierto, la industria del entretenimiento se mueve gracias a las técnicas artísticas, pero ¿es esto realmente imprescindible?

La sombra que ahora domina la mayor parte de mi mente sigue creciendo al punto de rozar una crisis existencial cuando un respiro se lleva parte del estrés. Como si fuese un elástico, la sombra se infló tanto que ahora comienza a descender. El lado positivo de ser un escéptico que no cree en el sentido de la vida, supongo.

Por supuesto, todo artista es prescindible porque, en términos reales, no existe una sola persona objetivamente imprescindible en el mundo y el arte, como cualquier formación, es una herramienta que no es importante por sí misma sino por lo que se crea con ello.  Es importante, porque tiene un alcance y un objetivo comunicativo. No nutre el cuerpo de los lectores ni sana enfermedades, pero esto no significa que no sacie necesidades.

La empatía forma parte de la naturaleza humana y, más que un valor, es una necesidad. La necesidad de mirarme en los zapatos del otro, de identificarme, no sólo me hace querer ayudar a los demás, me hace notar la similitud que tengo con alguien más y esto me hace ver que no estoy solo.

Entonces, si no tomo en cuenta la necesidad por expresarme ¿cuál es la importancia de mi arte? Lo que transmita a mis lectores.

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