Hilda: Las Malas Amistades

    Durante décadas, se ha producido una gran variedad de dibujos animados. La mayoría muy entretenidos y, muchos de ellos, con diversas enseñanzas y críticas sociales dignas de un análisis serio.

Por parte del antiguo gigante del streaming, Netflix, nos llegó una producción original en el 2018: La serie Hilda inspirada en las novelas gráficas de Luke Pearson. Esta serie nos muestra las aventuras que la pequeña Hilda tiene en su increíble mundo, situado en un entorno urbano donde puedes encontrarte seres de fantasía. Es uno de esos dibujos animados orientado a un público infantil que es fácilmente disfrutado por todas las edades. Quizás lo más curioso de este dibujo animado es el entorno que maneja y la naturalidad con la que la fantasía convive en él.

Durante los primeros capítulos vemos a la protagonista vivir con su madre en una cabaña en medio del bosque. En lo profundo de este existen seres tan curiosos como los trolls, seres hechos de piedra que duermen durante el día en forma de simples rocas; un pequeño ser de madera que irrumpe en casa para acostarse junto al fuego mientras lee y, la propia mascota de Hilda, un zorro-ciervo.

Quizás la idea de un bosque lleno de criaturas desconocidas es una idea sumamente gastada. Incluso para los propios personajes, pues tanto la niña como su madre miran todo como algo normal. Desde el tercer episodio ambas se mudan a la ciudad donde se debería esperar una menor cantidad de encuentros curiosos. Nada más equivocado; la pequeña Hilda tendrá su primera aventura en la ciudad gracias a un cuervo parlante con amnesia y, sus posteriores aventuras, también están colmadas de seres increíbles.

Como es de esperar en esta clase de producción, se encuentra llena de enseñanzas que pueden resultar útiles para niños y adolescentes.  A continuación se presenta la que es, en mi opinión, la más evidente. Es importante recalcar que habrá spoilers presentes, así que, si no has visto la serie y no te quieres spoilear, es mejor que termines de leer este artículo en otro momento.

La enseñanza comienza en el capítulo 12. Unos episodios atrás, Hilda tuvo una discusión con su amiga Frida por una situación que involucra un libro perdido. La situación que las hizo distanciarse llevó a Frida a una crisis de identidad y, de alguna forma, termina entablando una relación de amistad con una adolescente sospechosa. 

La niña, una vez reflexiva y responsable, se encuentra ahora desinteresada por todo lo que no tenga que ver con su amiga nueva. La vemos abandonando su contienda electoral (de jefe de grupo) sin siquiera avisar; ausentarse en el campamento de los scouts y a las reuniones de estos. Además, esta nueva amiga se muestra algo dominante, oponiéndose a que Frida vea a sus antiguos amigos.

Durante el campamento en el bosque, Hilda y su amigo David encuentran, por casualidad, la reunión de unos personajes ya conocidos: Las marras. Estas son chicas adolescentes que se alimentan del miedo de los niños y lo consiguen causando pesadillas. En esta especie de aquelarre se hayan Frida y su nueva amiga. 

Una de las chicas cuenta la pesadilla que acaba de causar mientras el humo de su fogata se torna verde y toma la forma de lo que cuenta. Al terminar, el humo se convierte en una voluta antes de dividirse y entrar por la boca de todas las presentes, incluida Frida. La pequeña no logra tragar el humo y comienza a toser como si le hubieran dado a probar tabaco. Con esto, la serie ya nos ha demostrado que existen las malas influencias, pero el acto final de una mala amistad se muestra al inicio del siguiente episodio. 

En los días recientes se había rumoreado sobre una temible bestia y, en ese momento, se hace presente: Un perro negro tan grande como una casa; y ha notado la presencia de todos. Kelly, la "amiga" de Frida decide que lo más sensato es ofrecerle comida al perro para escapar, esa comida es Frida. Tras un angustioso escape, Frida finalmente se hace consciente del error que ha cometido al escoger a una marra sobre sus antiguos amigos y hace las pases con estos. 

La resolución final de su conflicto sucede cuando está trabajando de nuevo con sus amigos consiguiendo donaciones para la venta de los scouts. Casualmente toca a la puerta de Kelly y, entre las donaciones de su madre, se encuentra un peluche muy apreciado por la adolescente. Aunque trata de mostrarse fría, es evidente su cariño por el muñeco, por lo que Frida se lo devuelve mientras expresa su aprendizaje con la frase "Nunca es buena idea deshacerte de tus verdaderos amigos." 

Como esta, Hilda contiene otras enseñanzas, siempre expuestas en compañía de seres fantásticos y personajes carismáticos e interesantes. Francamente considero este show como una genialidad, pues es capaz de conservar cierta seriedad en su trama sin ser un drama social o un programa de acción. Si te gustan los cartoons, y tienes la oportunidad, esta es una gran opción para pasar el rato.

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